Los 5 buenos hábitos de alimentación para tu confinamiento
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Los 5 buenos hábitos de alimentación para tu confinamiento

Los 5 buenos hábitos de alimentación para tu confinamiento

La forma en la que nos alimentamos es un hábito, una costumbre, una pauta repetida a lo largo de los años y, como tal, está condicionada en gran medida por nuestro estilo de vida y nuestras rutinas.

Aunque no siempre somos conscientes de ello, la alimentación es una de las acciones más automatizadas en nuestro día a día, razón por la que hablamos de hábitos de alimentación (saludables o no) pero hábitos, al fin y al cabo.

¿Qué ocurre cuando nuestro estilo de vida y nuestro día a día cambia de forma radical? Todas esas costumbres, esos hábitos que nos acompañan casi de manera imperceptible se ven alterados porque la “toma de decisiones alimentarias” ya no ocurren en el mismo entorno. La situación actual de confinamiento y cambios en los modelos de trabajo, estudio y ocio pueden influir en nuestros hábitos de alimentación.

Proponemos 5 claves para favorecer que este nuevo entorno se traduzca en hábitos de alimentación saludables:

1. Analiza tus nuevas rutinas y horarios y establece una pauta

Uno de los factores que más influye negativamente sobre nuestra alimentación es la falta de orden y horarios definidos para las comidas. Intenta realizar 3 comidas principales (desayuno, comida y cena), complementadas con 1 o 2 pequeñas ingestas entre horas.

Encontrar y establecer un horario de comidas comunes para toda la familia, facilitará la conciliación y la logística. Establece un horario diferente para las comidas del fin de semana y días de descanso o festivos para evitar la monotonía.

 

 

2. Planifica tu alimentación con antelación

La improvisación y la toma de decisiones no meditadas suelen llevarnos a elecciones alimentarias menos adecuadas. Una planificación de los menús de la semana, acompañada de una compra acorde con esa planificación contribuye no sólo a una mejor alimentación sino a un mayor control del consumo y ahorro en la cesta de la compra.

Te invitamos a que aproveches las propuestas de menús semanales para toda la familia que encontrarás con #Scolarestsequedaencasa

 

Si es necesario prepara tus comidas con antelación. Puedes dedicar uno o dos días a la semana a elaborar y cocinar las comidas que requieran más dedicación y dejar las recetas más sencillas, como ensaladas y planchas, para ser elaboradas en el momento justo de consumo.

Se realista y honesto con tu planificación, establece menús saludables pero acordes con tus gustos y preferencias y planifica comidas que puedas ser capaz de cocinar y preparar. Este puede ser un buen momento para modificar hábitos alimentarios inadecuados, cualquier progreso por pequeño que te parezca será suficiente. Puedes anotar el “antes” y “durante” de tus hábitos alimentarios y analizar el resultado.

 

3. Prioriza el consumo de alimentos saludables

Recurriendo a alimentos como las legumbres, los cereales integrales, las frutas, verduras, hortalizas y pescados azules. Controla el consumo de grasas saturadas, sal y azúcares moderando el consumo de carnes rojas y procesadas, alimentos y bebidas azucaradas o con sal añadida. Opta por el consumo de lácteos bajos en grasas y sin azúcares añadidos.

Las frutas y hortalizas son alimentos muy versátiles, fáciles de preparar y que encajan en cualquier ingesta del día. Los pescados en conserva (pescados azules generalmente) son un excelente recurso para preparar comidas sencillas y saludables. Prueba a utilizar frutos secos (preferiblemente naturales sin sal ni azúcar añadido) para aumentar el valor nutricional de tus ensaladas de una forma sencilla.

 

4. Adapta tu ingesta de calorías a la actividad física que realices

Tanto si ahora estás aprovechando para hacer más ejercicio como si, por el contrario, ya no puedas mantener una vida igual de activa que antes, ajusta tu ingesta de calorías a tu actividad.

Recuerda que una mayor cantidad no siempre es sinónimo de mayor calidad nutricional. Piensa en la moderación si no tienes una gran actividad física, mejorarás tus hábitos de alimentación y contribuirás a un menor desperdicio alimentario.

 

 

 

5. Mantente hidratado

El hábito de hidratación es uno de los  que más se ve influenciado por el cambio de rutinas y de horarios. ¿A quién no le ha pasado que su hábito de beber agua ha disminuido, por ejemplo, durante las vacaciones o los fines de semana?

Conserva la buena costumbre de tener una botella de agua en tu espacio de trabajo. Una correcta hidratación contribuye a una mejor concentración y rendimiento. Traslada este buen hábito también a tus hijos y mayores ya que ellos son mucho más sensibles a la deshidratación.

Las aguas saborizadas, tanto frías como calientes, pueden ser una buena alternativa de hidratación.

 

Beatriz de Diego. Head of Nutrition de Compass Group Spain

 

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