Actividad física y alimentación para el bienestar físico durante una cuarentena
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Actividad física y alimentación para el bienestar físico durante una cuarentena

Actividad física y alimentación para el bienestar físico durante una cuarentena

Un estilo de vida activo es sinónimo de salud física y emocional. Además, la inactividad física está identificada por la OMS como el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante a nivel mundial.

Mantenerte físicamente activo durante el confinamiento te ha ayudado y te continúa ayudando a afrontar este cambio de rutinas con mejor ánimo. La combinación Estilo de vida activo + práctica regular de actividad física + alimentación saludable y adaptada a tu nivel de actividad, te reporta multitud de beneficios.

Pero no debes olvidar que la práctica de actividad física siempre ha de ajustarse de forma personalizada, para evitar lesiones o riesgos innecesarios.

 

 

¿Qué tipo de actividad física debo hacer y en qué medida?

Debes alejarte del sedentarismo en tu día a día, caminando en vez de ir en coche siempre que sea posible, eligiendo las escaleras en lugar del ascensor y optando por un ocio activo frente al ocio de pantalla. Pero, además, si incorporas la práctica de ejercicio físico regular en tus rutinas obtendrás beneficios extra para tu salud.

Recomendaciones mundiales sobre Actividad Física para la Salud (OMS)

Cuida tu alimentación y adáptala para aumentar los beneficios de la práctica de actividad física

  • Opta por una alimentación saludable y equilibrada en la que no falten las frutas y verduras frescas, proteínas magras, cereales, arroz, féculas, pastas, así como grasas de calidad como aceite de oliva y frutos secos.
  • Mantén un correcto estado de hidratación como rutina. Bebe antes, durante (en el caso de actividad física prolongada) y después de la práctica de ejercicio, prestando especial atención en reponer los líquidos perdidos en el caso de sudoración excesiva o condiciones climatológicas muy calurosas. Recuerda que los niños y ancianos son especialmente sensibles a la deshidratación.
  • Establece un horario de comidas acorde con la práctica del ejercicio. No inicies una actividad física intensa después de un tiempo prolongado de ayuno ni inmediatamente después de haber realizado una comida copiosa.
  • Ayuda a tu cuerpo a reponerse tras el ejercicio físico consumiendo hidratos de carbono complejos (pasta, arroces, féculas, pan) y proteínas las horas posteriores a la práctica de la actividad física.

 

 

Ajusta la ingesta de calorías a tu gasto energético. Valora la intensidad y duración de tu actividad física con honestidad e introduce cambios en tu ingesta sólo si es necesario.

Deseo que toda esta información haya sido de tu interés y que te ayude a sobrellevar este período en el que tenemos limitadas nuestras opciones de entrenamiento corporal, logrando compaginar los nuevos hábitos de ejercicio físico con una dieta equilibrada que no altere tu bienestar ni tu salud.

 

Beatriz de Diego

Head of  Nutrition

Compass Group Spain

 

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